Desvelar: Descubrir, poner de manifiesto // Quitar, impedir el sueño, no dejar dormir // Dicho de una persona: Poner gran cuidado y atención en lo que tiene a su cargo o desea hacer o conseguir. (Según RAE)

Un trayecto poético y visual de Agustín Calvo Galán

Las imágenes y videos y todos los textos: autoría de A.C.G. puedes usarlos, siempre y cuando menciones la procedencia y autoría. Gracias.

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viernes, 16 de marzo de 2018

Fotos Recital 15-03-2018



Junto a Ambrosio Gallego y Miguel Ángel Curiel en el aula d'escriptors del Ateneu de Barcelona. Muchas gracias a todos los que nos acompañaron.

domingo, 29 de octubre de 2017

"Fábrica de la seda" de Miguel Ángel Curiel

"Es allí, en el refugio antiaéreo, a unos metros del muchacho, donde alguien escribe un poema de amor a lápiz" (Pág. 47) dice Miguel Ángel Curiel mezclando -maravillosa y desgarradoramente- historia colectiva y personal, poesía y prosa, crónica del pasado en presente, en su último libro, publicado en El sastre de Apollinaire (Madrid, 2017) y que lleva el título de "Fábrica de la seda". ¿Una fábrica de seda puede ser transformada en campo de concentración? ¿pueden estar unidas las palabras "seda" y "cárcel", "belleza" y "horror"? Sí, y aquí Curiel lo comparte para que no se olvide, porque la Historia las unió como un oxímoron cruel y casual, fiel reflejo de la ignominia de los vencedores de nuestra Guerra Civil. Y Curiel dice: "Más que un poeta, necesitamos testigos" (pág. 19), y en él se mezclan, también sabiamente, las voces de Celan y Primo Levi, porque la voz poética no es aquí la voz del yo, sino que se hace colectiva, porque el sufrimiento de un ser humano es el de toda humanidad. Y la colectividad en este libro, además, se agranda e internacionalizada con ilustraciones de Juan Carlos Mestre, con traducción al italiano y prólogo de Paola Laskaris y epílogo de Emilio Silva Barrera. 

sábado, 11 de febrero de 2017

"El nadador" de Miguel Ángel Curiel

"Nadie ha sido invitado a este mundo", dice Miguel Ángel Curiel en uno de los poemas contenidos en su último libro, "El nadador" (Editora Regional de Extremadura, 2016), y no solo porque la existencia es algo que nos viene dado al nacer y, por tanto, es involuntaria, sino también porque el desarraigo y la disolución del yo mueven la poesía de Curiel hacia las tierras movedizas de la desazón y el inconformismo con la realidad que le ha tocado vivir. Pero, también hacia el ciclo oriental del Samsara:

"y el mundo da para quitar
y quita para dar,"
(pág. 23)

Es cierto, el poeta cuando nada, cuando escribe, transita por la superficie transparente de las aguas sabiendo que en cualquier momento puede tocar fondo o ahogarse, y que su equilibrio depende de que siga hacia adelante, sin detenerse, reinventándose. Sin embargo, ese no detenerse no es continuar por lo previsible, sino abrir su propia senda en el océano, incluso asumiendo que se puede equivocar:

"Un poema que no sale es una bendición (...)
pag. 43


Así, la escritura va formando las líneas que unen al poeta al mundo, al cordón umbilical que le mantiene a flote, y entonces puede extraer de su transitar la experiencia de la realidad que le permita vaticinar:

"Como el mundo, la poesía será cada día más pobre."
(pág. 42)

Que nos interpela a nosotros como lectores pero, sobre todo, al conjunto de la sociedad, a propósito del actual desmoronamiento de los valores que, tal vez, podían haber hecho habitable nuestro mundo. Al fin, "El nadador" no es un libro que se quede en la superficie, sino que ahonda sin complejos en la palabra como armazón de incertidumbres sobre el devenir, sobre la vida.