Desvelar: Descubrir, poner de manifiesto // Quitar, impedir el sueño, no dejar dormir // Dicho de una persona: Poner gran cuidado y atención en lo que tiene a su cargo o desea hacer o conseguir. (Según RAE)

Un trayecto poético y visual de Agustín Calvo Galán

Las imágenes y videos y todos los textos: autoría de A.C.G. puedes usarlos, siempre y cuando menciones la procedencia y autoría. Gracias.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Quimera, nº 358

Quimera - Revista de literatura, nº 358 (septiembre 2013)
Incluye mi reseña sobre La bicicleta del panadero de Juan Carlos Mestre (pág. 57).

http://quimerarevista.wordpress.com/

lunes, 2 de septiembre de 2013

HISTORIAS DEL RAVAL de Barcelona (XXXIII)

 
Explicábamos hace poco que el barrio del Raval siempre ha adolecido de escasez de espacios de ocio, parques o lugares donde los niños puedan jugar. Sin embargo, en las últimas décadas, la abundancia de equipamientos culturales ha demostrado el interés transformador que las administraciones públicas han impuesto en el barrio, introduciendo equipamientos y espacios públicos. Así, el gran área que ocupaba la antigua Casa de la Caritat, en la calle Montalegre, sirvió para crear por un lado el CCCB (Centre de Cultura Contemporània de Barcelona) y por el otro el MACBA (Museu d'Art Contemporari de Barcelona). El CCCB sólo aprovechó una parte de la Casa de la Caritat, pues otra parte fue derrumbada -sin ningún tipo de miramiento- para dejar espacio al proyecto (de 1990) que, el afamado arquitecto norteamericano, Richard Meier realizó para la construcción de un museo de arte contemporáneo (inaugurado en 1995). 
Y el modelo urbanístico que se estaba copiando no era otro que el desarrollado a finales de los años 70 en el barrio parisino de Les Halles, donde se transformó toda una zona degradada de la capital francesa gracias a la construcción del Centro Pompidou (Centre national d’art et de culture Georges-Pompidou). En el caso barcelonés, la edificación de toda esta área dedicada a la cultura contemporánea ha introducido en el barrio, por un lado, ámbitos que le eran ajenos, abriendo plazas y oxigenando el entramado de calles, atrayendo infinidad de visitantes en busca de modernidad, skeaters y, por supuesto, de turistas a la caza de encuadres fotográficos sin originalidad; pero, por otro lado, no ha venido a mejorar de manera sustancial las condiciones de los habitantes del barrio y tampoco ha habido una verdadera integración o simbiosis entre el barrio y los flamantes equipamientos. Un ejemplo significativo de este hecho es el muro que se construyó junto a la fachada del MACBA, en la plaza dels Àngels y que tapa la parte trasera de algunos edificios del barrio, dejándolos sin patio interior. Por mucho que sobre ese muro haya servido para colocar una pintura de Chillida, seguirá siendo el muro que separa el barrio del Raval, -y los vecinos del Raval-, de los proyectos museísticos diseñados desde despachos de políticos y estudios de arquitectura internacionales.

jueves, 22 de agosto de 2013

jueves, 15 de agosto de 2013

Revista Excodra XIV - La ciencia

Para desengrasar en un tema tan sesudo como el de La ciencia, 4 poemas visuales bajo el título de "La contra-ciencia", en la Revista digital Excodra XIV. 

jueves, 8 de agosto de 2013

miércoles, 31 de julio de 2013

HISTORIAS DEL RAVAL de Barcelona (XXXII)

El Raval siempre ha sido un barrio con muy pocos parques públicos o espacios donde los niños y los mayores puedan jugar o pasear. En las fronteras del barrio, al otro lado del Paralelo, en la esquina con Nou de la Rambla (en aquella época llamada Calle del Conde del Asalto), cuando yo era pequeño se encontraban las "Atracciones Apolo" (hoy desaparecidas bajo la piqueta especulativa y la construcción de un inmenso hotel), aunque a finales de los años 70 estaban en franca decadencia, con unas instalaciones cada vez más degradadas. Se trataba de un parque de atracciones de reducidas dimensiones, pero que tenía una famosa Gruta a la que se accedía, con vagonetas en forma de dragones, a través de una inmensa boca de monstruo.
Muchos niños del Raval acudíamos allí los días festivos, nos divertíamos con los juegos y atracciones que allí se podían encontrar. Y, por supuesto, estaban las vagonetas, con su ensordecedor chirriar sobre los raíles, las veíamos entrar en la boca del monstruo que todo lo engullía y, en alguna ocasión, hasta nos habíamos atrevido a montar en ellas para adentrarnos en las entrañas de la gran bestia. Aquella Gruta era un lugar mágico que sorprendía por su sofisticación trasnochada, que llenó nuestra imaginación de lugares más infernales que fantásticos y estremeció nuestros sentidos con temores insospechados y griterío.