En La leyenda del santo bebedor de Ermanno Olmi (1988), cuando un desconocido quiere entregarle dinero a Andreas, éste le dice: Soy un hombre de honor sin domicilio.
Rutger Hauer intrepreta a Andreas
En La leyenda del santo bebedor de Ermanno Olmi (1988), cuando un desconocido quiere entregarle dinero a Andreas, éste le dice: Soy un hombre de honor sin domicilio.
A menudo me pregunto si lo que uno puede leer en internet es verdad. Me lo pregunto no sospechando, en realidad, de la veracidad de lo expuesto en la red, sino porque en numerosas ocasiones tengo la sensación de que sólo se expresan deseos, y no realidades; y así uno se encuentra en los blogs de algunos poetas simples deseos de poemas o deseos insatisfechos de que esos poemas lleguen a ser leídos. Pero no todo puede ser frustración y, al fin, hallo una conclusión conciliadora para explicar la poesía en la red: lo virtual es real en la medida de que detrás de cada perfil, de cada blog o web, detrás de cada mensaje o poema publicado en internet hay personas que crean, y eso es real.
principio intuí que los poemas que allí publicaba la autora zaragozana iban creciendo hasta formar una realidad poética construida desde la paciencia laboriosa y el cariño por el idioma. Desde aquel blog su autora fue alzándose y dándose a conocer también como poeta, propiciando contactos y sabiendo aprovechar las oportunidades que el medio le deparaba. Sus poemas tomaron forma, al principio virtual, y con el tiempo, por allá por el 2009 se convirtieron en la realidad de un libro editado, un libro con sus páginas impresas, un libro que se podía encontrar en las librerías, un libro con el mismo título del blog, Caricia Perplejas, el primer libro de poesía de Olga Bernad, un libro escrito con el buen hacer de la experiencia acumulada, con frases engarzadas con desenvoltura, enfrentándose al tema amoroso sin complejos, con un yo poético que se descubre en el asombro de asomarse hacia el otro. Aquel libro también marcaría una senda en el que la nostalgia, tanto por lo vivido como por lo que pudo haber vivido, se convertiría dos años después en el tema de su segundo libro: Nostalgia armada.