Anteriormente, este era un un trayecto poético y visual de Agustín Calvo Galán. Ahora pasa a ser un medio de propaganda del europeísmo y de la Unión Europea. Las imágenes y videos y todos los textos: autoría de A.C.G. puedes usarlos, siempre y cuando menciones la procedencia y autoría. Gracias.
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sábado, 13 de diciembre de 2014

"Otrora, antología poética" de Javier Pérez Walias

Una antología es un momento para el punto y seguido, para detenerse y prestar atención no al instante sino a la trayectoria de una flecha que fue disparada ya hace tiempo, y una oportunidad para dar un pequeño salto hacia delante e imaginar también el futuro. Una antología que llega a finales de otoño es una oportunidad también para podar y que el árbol, en la primavera, rebrote sin redundancias y siga dando buenos frutos.
En una antología podemos reseguir alguna palabra o un motivo; en el caso de Javier Pérez Walias, con su "Otrora, antología poética 1988-2014" (Calambur, 2014) me place estirar del hilo del paisaje, pienso en el paisaje interior tanto como en el extremeño, en el propio del poeta, en sus cauces, en sus arterias, en sus bosques, en su piel, y se va formando ante el lector una pintura preñada de interpretaciones de la realidad, de fragilidades:

El lienzo estucado es la tarde
y se cubre lentamente de pigmentos.
(Pág. 60)

Y de la voz del poeta:

Mira,
mira callado el silencio frío
de esta sierra.
(Pág. 75)


O de la presencia del poeta:

bajo la sombra inmensa del desconsuelo
por ti mismo
en la ciudad dormida.
(Pág. 121)

Para llegar, en esta posibilidad de recorrer las páginas, en estos ejemplos apresurados, hasta el último libro del poeta, ese Al Qarafa, ese barrio de El Cairo en el que conviven los vivos y los muertos en perfecta y mísera armonía; llegar sin finalidad posible, llegar ahí para darse cuenta de que todo continúa:

Atravieso el umbral sellado por la muerte.
Salgo extramuros.
(Pág. 201)

Porque todo continúa, felizmente, en la esperanzadora nostalgia de Pérez Walias.


sábado, 10 de mayo de 2014

"Al Qarafa" de Javier Pérez Walias

El poeta sabe que no hace falta bajar a los infiernos, como Orfeo en busca de Eurídice, para encontrarse cara a cara con la muerte. El último libro de Javier Pérez Walias (Plasencia, 1960), Al Qarafa (De la luna libros, 2014), no es un descenso a ningún infierno, pero si es un encuentro con la muerte. Tal vez, la única trascendencia que el lenguaje nos permite atisbar sea esa: la finitud universal que implica el estar vivo. Y de entre los lugares en los que la vida se arruina surge la ciudad convertida en campo santo: la ciudad de los muertos, como el famoso barrio cairota, cuyo nombre da título a este libro, en el que los más pobres de entre los pobres hacen su vida, ocupando (¿o, tal vez, okupando?) los grandes panteones de antiguas familias ricas. Es ahí, en la necrópolis, donde la paz social y la vida se refugian, donde continúan, conviven y se confunden la muerte y la vida, la eternidad y la finitud. Comienza Pérez Walias con un primer verso: La ciudad es un osario de almas, que nos recuerda o actualiza a aquel millón de cadáveres de Dámaso Alonso, que habitaban en el Madrid de la posguerra. De manera parecida, los antiguos romanos colocaban sus tumbas o monumentos funerarios junto a las calzadas, justo antes de entrar a las ciudades, para que fueran los muertos y su memoria, inscrita en lápidas, los que dieran la bienvenida al viajero. Así, el poeta placentino también incluye en su libro un apartado titulado "Inscripciones”, donde recupera supuestos textos inscritos, grabados, grafittis, tatuajes, epitafios, frases breves escritas para pervivir, a propósito de la muerte, de gran inspiración vital. Por último, el libro se llena de fechas, recordándonos el reducto temporal de nuestra existencia, campo abonado sobre el que la poesía crece, sobre el que la buena poesía, como la de Pérez Walias, fructifica y nos libera.

sábado, 13 de octubre de 2012

Javier Pérez Walias, explorador de los límites

Por María del Puerto Gómez Corredera

Los dos últimos libros del poeta Javier Pérez WaliasLargueza del instante (Diputación de León, León, 2009), premiado en el XVII Bienal de Poesía “Provincia de León” y Arrojar piedras (La isla de Sistolá, Sevilla, 2011) suponen una nueva etapa en la poética del autor, donde explora los desolados campos del olvido y del silencio, oponiéndoles la fuerza de las palabras para tratar de desterrarlos.

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viernes, 6 de enero de 2012

"Arrojar piedras" de Javier Pérez Walías

Bajo el polisémico título de "Arrojar piedras" el poeta Javier Pérez Walías nos abre un libro que podría ser, en realidad, un gesto. Hemos arrojado piedras en la infancia, contra el agua mansa de un lago o contra las olas del mar, y siempre buscando el efecto de verlas rebotar contra la superficie blanda, creando una ilusión en la que dureza y suavidad se impulsan y proyectan hacia el futuro. De mayores hemos podido seguir tirando piedras, pero ya no contra la dulzura de las aguas sino contra todo aquello que nos molesta, tal vez lo que más: la soberbia de los poderosos. Pérez Walías realiza en este libro de poemas un recorrido personal, una reflexión sobre los significados del gesto, sobre las contradicciones de los tiempos modernos, en los que la expresión poética de la infancia puede ser un gesto necesario, aunque violento, en la madurez. Al fin, la palabra se convierte en el arma del poeta, en la piedra cargada de sentido.