miércoles, 22 de enero de 2025
martes, 21 de enero de 2025
lunes, 20 de enero de 2025
domingo, 5 de enero de 2025
"El amor del clown" de Juan Peregrina Martín
El poeta es un fingidor: este fue el título que el gran Ángel Crespo puso a la trascendental antología que dedicó a la obra de Pessoa (una de las primeras publicadas en español, allá por 1982). Y es que el lisboeta fingía ser varios poetas a la vez. Sí, el último libro del granadino Juan Peregrina, cuyo título El amor del clown (Bajamar Editores, 2024) me ha llevado a recordar la antología pessoana y también me lleva a la idea de que autor (poeta) y actor (payaso) son dos palabras que comparten campo semántico. Pero, entonces, ¿el poeta es un payaso? Vayamos por partes y no nos precipitemos. He comenzado por el título, pero hay que leer el libro entero.
Glenn Gould, Granada, Pepe Hierro, Marilyn Manson, Paul Auster, Calvino, César Vallejo, Kavafis, Leopoldo María Panero, José Ángel Valente, Luis Cernuda, etc. La variedad de personalidades referentes es casi tan importante como la variedad de formas presentes en El amor del clown: desde el soneto clásico a la moderna prosa poética, Juan Peregrina desarrolla airosamente una panoplia única y personal de enfrentamientos con el arte de escribir. Entre tabernas y parnasos, el poeta se desenvuelve con un sabio barroquismo hispano, pero a la vez nos regala su sinceridad, y hasta su humildad, como única forma de enfrentar la convivencia con los otros (también con los otros poetas):
Sociales mis ideas, mi sincero / clan condenado: salvo de la pira / mis lecturas, mis fobias y mi nada. (Pág. 57)
Porque me dieron todo / sin merecerme nada. (Pág. 61)
Y, al fin, vuelve a salir a escena el clown para despedirse:
(...) se quita el gorro de payaso, esencia / de su actuación y todo su trabajo. (Pág. 63)
Y yo me sigo preguntando: ¿Cuál es el protagonismo del autor en este libro? Más allá de ponerse una nariz roja y maquillarse estridentemente, Juan Peregrina no finge ser un payaso, como no fingen los buenos actores al interpretar un personaje, sino que encarna el cliché de dramatismo melancólico, con esa manifestación estupenda de la inteligencia llamada ironía, para revelarnos, palabra a palabra, su verdad creativa: un sincero amor por la poesía.
sábado, 21 de diciembre de 2024
"Hable la luz" de José Luis Zerón Huguet
No, no es que el oriolano José Luis Zerón Huguet me devuelva a las melodías o a la nostalgia de los años 90 con su último libro: "Hable la luz" (Olé libros, 2024); más bien plantea algo más profundo, un tema fundamental en literatura: ¿merece la pena escribir? o mejor aún: ¿para qué escribimos? Es decir, sobre la naturaleza misma del arte de crear con el lenguaje (escrito). La respuesta, por supuesto, no la pueda dar el autor, ni Zerón Huguet ni ningún otro. El que se atreve a dar una contestación a estas preguntas no es un osado, sino más bien un blasfemo. La naturaleza misma de la creación es inexplicable, como lo es Dios para los creyentes.
En el libro, tras un "Introito" de inspiración rilkeana, nuestro autor se adentra en la búsqueda incansable como posible significado creativo, así dice:
La más pequeña luz / puede hacer que olvidemos la ceniza.
(pág. 18)
o
Lo vivos seguirá creciendo / allí donde crece la muerte.
(pág. 35)
Sabiamente, se desvela así la sinrazón de nuestro ser, pero también la única verdad que podremos atisbar: la inmanencia del paso del tiempo (constructor y destructor de todo) en nuestra existencia.
No hay certeza, y solo rabia entre el brillo mortal / de las estrellas que gritan nuestro desamparo.
(pág. 37)
o
Nada esperes aceptándolo todo.
(pág. 39)
Y el último verso del libro:
(...) en la herida que nunca cicatriza.
(pág. 97)
Porque, al fin, vivir es asumir la herida del ser, la que nunca cicatriza, y escribir puede ser una buena manera de asumir la distancia y la ignorancia, abordar las contradicciones de nuestro devenir con entereza y también plantear las más hondas preguntas con sensibilidad e inteligencia. José Luis Zerón Huguet lo consigue, deja que hable la luz en este libro: un pequeño rayo de belleza formal en medio de las tinieblas que nos acechan.
domingo, 15 de diciembre de 2024
lunes, 9 de diciembre de 2024
martes, 12 de noviembre de 2024
viernes, 8 de noviembre de 2024
martes, 22 de octubre de 2024
Vuelvo a la poesía visual
Muchas gracias a Paco Pérez Belda y a su proyecto babilónico: cobijo único e imprescindible para la creación.






