al fin, antes de derrumbarse.
jueves, 30 de diciembre de 2021
miércoles, 22 de diciembre de 2021
domingo, 5 de diciembre de 2021
"Papi, no se puede pagar sin aliento" de Ricardo Hernández Bravo
Ahora, el mundo entero sabe que en medio del Atlántico un volcán tiene acento palmero; aunque a veces ruge estromboliano y a veces hawaiano, tal vez porque todas las islas del planeta, en su aparente pacífica existencia, están unidas por las aguas inmensas y por la combustión interior. Mientras tanto, Hernández Bravo nos presenta otro libro, "Papi, no se puede pagar sin aliento" (El Sastre de Apollinaire, 2021), en el que la poesía se libera de cualquier referencia actual y se convierte en lenguaje íntimo y familiar, atemporal. Una frase dicha por su hijo le sirve al poeta para inventarse una nueva manera de escribir; una nueva, ansiada y vieja, inocencia en la que se dice con fuerza y se dibuja alterando la colocación normativa de las palabras en las frases, tal vez como haría libremente un niño que se apropia del lenguaje, en el instante justo en que se desprende del balbuceo y comienza la conversación.
"Papi, no se puede pagar sin aliento" es un delicado ejercicio de reinvención, un estupendo libro que se lee y se mira (gracias también a las ilustraciones de Graciela Janet) en la complicidad del feliz reencuentro con uno mismo.
dijo sin / y me tenté / y vi mi hueco (pág. 47)
sábado, 2 de octubre de 2021
Revista Ágora-Papeles de Arte Gramático, n.º 10 - Otoño 2021
En el blog de Fulgencio Martínez:
https://diariopoliticoyliterario.blogspot.com/2021/10/agora-papeles-de-arte-gramatico-n-10-ya.html
enlace en ISSSU; PARA AGORA 10:
https://issuu.com/agoragramatico/docs/_gora-papeles_de_arte_gramatico_n._10._de_gald_s_a
ENLACES PARA LEER ÁGORA 10 EN CALAMEO:
https://www.calameo.com/read/002827296c88deb11c0c7
para descargar ÁGORA 10 en CALAMEO:
martes, 7 de septiembre de 2021
sábado, 28 de agosto de 2021
lunes, 16 de agosto de 2021
Primer texto de "Cartografía del Raval"
ANTES DE LLEGAR
Cuando un italiano dice il mio
paese no se refiere a la nación transalpina, a la Italia geográfica,
política o cultural que ha dado mil glorias a la humanidad; no, en realidad
está hablando de su pueblo, de su patria chica, de su localidad natal. Por eso,
cuando oigo decir il mio paese siento
que el italiano es la lengua más bella del mundo.
En una ocasión, invitado por unos amigos sorianos, presencié la fiesta
del “levantamiento del mayo” en Vinuesa, –localidad pétrea, a los pies de las
sierras de Urbión y de la Cebollera, que rodean la tan machadiana Laguna Negra–,
y envidié a todos los vecinos de aquella localidad: niños, jóvenes, mayores, viejos,
mujeres y hombres, los envidié como individuos y como colectividad, por ser y
sentirse de un pueblo, por estar juntos en un mismo esfuerzo de ser, de ser colectivo.
Y envidié a todos los que se sentían de un pueblo y eran capaces de aunar sus
voluntades para levantar un “mayo”, y sentirse de un lugar por encima de todo:
sentirse compatriotas de vecindad. Allí, en Vinuesa, durante aquella fiesta, supe
que era un apátrida por haber nacido en una gran ciudad, cuyo destino,
esfuerzos y símbolos colectivos se escapaban por completo a mi voluntad o me eran
ajenos.
Tiempo después, leyendo Paseos con
mi madre de Javier Pérez Andújar, que explica la idiosincrasia de los barrios y
localidades del extrarradio obrero, inmigrante, pobre, castellanoparlante, marginal,
delincuente, reivindicativo, antes rojo ahora no se sabe de qué color, de
Barcelona, pero no como haría un sociólogo o un historiador, sino desde un
punto de vista personal, íntimo, literario, de relación con el entorno, con el
espacio vivido, a veces amado y a veces odiado; decía que leyendo aquel libro
sentí una inmensa alegría, me dio un vuelco el corazón y no solo porque es un
gran libro, sino porque dejé de envidiar a los paisanos de Vinuesa o de
cualquier localidad italiana: comprendí que mi pueblo, il mio paese, que mi patria era mi barrio: el Raval. Tan lejos de
los barrios de Pérez Andújar, aunque en realidad tan cerca, porque no está en
el extrarradio de Barcelona, sino en su mismo centro, pero que ha compartido y comparte
con aquellas áreas extra muros buena
parte de su realidad sociocultural.
En la época en la que leí Paseos
con mi madre hacía ya unos años que había dejado de vivir en Barcelona y me
había ido al campo, –por razones que ahora no vienen a cuento–; el caso es que
el distanciamiento del barrio en el que nací y crecí y de la gran ciudad en su
conjunto, unido a aquella lectura, facilitó que pudiera ponerme a pensar, recordar
y cartografiar las vivencias y disquisiciones que aquí recojo en torno al que,
para siempre ya, será mi barrio.
"Cartografía del Raval" (Polibea, 2021)
lunes, 9 de agosto de 2021
La tarde
de agosto, con sus veladuras, podría ser una forma de nocturnidad. No ha llovido, y aún así las nubes grises, oscuras como cuervos, casi negras, cubren las cabezas de los árboles, también la mía. A lo lejos se oyen truenos infalibles. Lo sé, nunca llueve lo suficiente.
No hay atajos posible, solo meandros larguísimos para llegar a ninguna parte, para dejar de sentir sed.
(Inédito)
martes, 27 de julio de 2021
viernes, 23 de julio de 2021
"Dedos de leñador " de José Ángel Cilleruelo
El presente se llena a menudo de mamarrachadas autocomplacientes (llámense autobiografías) y de novelas que se rellenan de gomaespuma (llámese autoficción). Sin embargo, el barcelonés José Ángel Cilleruelo lleva ya unos cuantos libros en forma de dietarios en los que reflexiona sobre el hecho mismo de vivir y de escribir libros. ¿Qué sentido o valor tiene? ¿Sobre qué escribimos? y, tal vez, lo más importante: ¿Qué forma ha de tener lo que se escribe?
Recientemente ha publicado "Dedos de leñador" (Polibea, 2021). No osaré glosar una obra limpia y lúcida como pocas. A continuación las propias palabras de Cilleruelo, 18 frases extraídas a mi libre conveniencia pero en orden cronológico, hablarán por sí mismas:
1.- "He pasado la noche dándole vueltas a una idea. ¿Deberé poner por escrito lo que observo en el presente sociológico? ¿Es este el diario de un ciudadano o de un escritor?"
2.- "Nunca perder me ha producido una alegría tan íntima: habré perdido, pero voy con los valiosos".
3.- "Porque solo lo que carece de sentido tiene capacidad de albergar lo que seduzca: lo que se sabe en esta época ya carece de valor".
4.- "¿Alguien me creerá si afirmo que el mejor libro publicado el año pasado no vendió más de cien ejemplares, o me tomarán por un simple extemporáneo?"
5.- "Sófocles no solo escribió el primer thriller de la historia, sino el mejor. El definitivo".
6.- "En cuanto descubro la utilidad de algo, me desmotivo. (,,,) El secreto de lo verdaderamente importante que ocurra en la vida es su futilidad".
7.- "Pues bien, después de treinta y tanto años escribiendo libros, ya solo me queda por escribir lo que he evitado: un dietario convencional. Cronológico".
8.- "(...) mi patria es la cultura europea".
9.- "Es curioso comprobar cómo el diario, a la que uno se despista, se convierte en un libro de memorias".
10.- "El amor, si se piensa con detenimiento, es la máxima exaltación de la vida cotidiana".
11.- "Nada hay más pernicioso que la facilidad. ¿De qué sirve leer una novela fácil?"
12.- "Si Cervantes hubiera tenido fortuna con La Galatea, (...) Creo que jamás se habría planteado entonces escribir el Quijote".
13.- "Cada día entro en una aula (...) donde se sienta delante la realidad y me dice, cada día: Aquí estoy, no lo olvides".
14.- "Un flâneur por su propio pasado".
15.- "Pequeños poemas en imágenes para casi nadie. Un solitario en las redes sociales".
Así es, yo soy uno de esos "casi nadie" que leen a Cilleruelo y se complace con las fotografías que cuelga en Instagram.
16.- "A veces, mientras lo escribía, me he preguntado por qué este espejismo de inmediatez".
17.- "He escrito siempre contra el yo".
18.- "En suma, la autobiografía, el nombre de otra estafa que suele dejar impune al infractor".
"Dedos de leñador" lleva el subtítulo de "Días de 2019". Se trata del último dietario anterior a la gran pandemia y también de su etapa como profesor. El último de muchas vidas futuras que le esperan al escritor jubilado (pero no de la escritura). Una invitación al diálogo.






