Desvelar: Descubrir, poner de manifiesto // Quitar, impedir el sueño, no dejar dormir // Dicho de una persona: Poner gran cuidado y atención en lo que tiene a su cargo o desea hacer o conseguir. (Según RAE)

Un trayecto poético y visual de Agustín Calvo Galán

Las imágenes y videos y todos los textos: autoría de A.C.G. puedes usarlos, siempre y cuando menciones la procedencia y autoría. Gracias.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Hablo

con la boca llena,
escupiendo
lo que se vacía,
diciendo
       decir,

-¿decir?-

       
y, al final, no digo nada o digo bien poco.

(inédito)

miércoles, 1 de marzo de 2017

sábado, 25 de febrero de 2017

"Heart of Africa!"


Todo un honor formar parte de esta antología poética dedicada a África.
Con mi agradecimiento a Patricia Schonstein y a José M. de Prada-Samper.

Y aquí la versión (original) en español:


Las Perseidas se detienen,
las noches sin luna del verano,
el aire fresco y dulce,
bajo el cielo en su absoluto. Norte.

Nos cobijan:
                   La Osa Mayor, Casiopea, Leo.

En silencio, esperamos
un instante de aquella Cruz del Sur,
constelaciones, fugas,
un pedazo de aquel invierno
sobre la planicie
calmada
del Karoo.

África se extiende aquí encima:
en la superficie de nuestra memoria,

y desde entonces la amamos..



Agustín Calvo Galán, 2014

sábado, 18 de febrero de 2017

"Fiebre y compasión de los metales" de María Ángeles Pérez López

La materia es el nexo, dijo en una ocasión el insigne arquitecto finlandés, Alvar Aalto; y ahora la poeta castellana María Ángeles Pérez López aplica a la poesía esa misma ciencia que aspira a representar lo matérico para superarlo. En su último libro, "Fiebre y compasión de los metales" (Vaso Roto, 2016), con prólogo de Juan Carlos Mestre, usa los materiales más acerados, es decir, aquellos hechos de metal y que disponen de filo o punta, como metáfora de un mundo en el que los objetos, llaves, tijeras, cuchillos, bisturí, aguja, etc., son a la vez arma y herramienta, fuente de dolor pero también de sutura, armazón del mundo y herida existencial:

"En cada aguja gime su puntada,
la lágrima metálica que moja
con su piedad, su acero luminoso,
lo quebrado, lo enfermo, lo mendigo."
(pág. 43)

 Poesía compacta y tensa, vibrante y sentida, que nos zarandea y desgarrada. También, poesía atada con palabras exactas, con versos contados, densos pero limpios, que se dejan leer con complicidad. Al fin, poesía como nexo y alquimia, como luz y envés, como la vida misma. 

miércoles, 15 de febrero de 2017

Fotos de la presentación

del libro de Joan de la Vega "En manos del aire" (Libros en su tinta, 2017), una tarde memorable para la amistad y la poesía.


sábado, 11 de febrero de 2017

"El nadador" de Miguel Ángel Curiel

"Nadie ha sido invitado a este mundo", dice Miguel Ángel Curiel en uno de los poemas contenidos en su último libro, "El nadador" (Editora Regional de Extremadura, 2016), y no solo porque la existencia es algo que nos viene dado al nacer y, por tanto, es involuntaria, sino también porque el desarraigo y la disolución del yo mueven la poesía de Curiel hacia las tierras movedizas de la desazón y el inconformismo con la realidad que le ha tocado vivir. Pero, también hacia el ciclo oriental del Samsara:

"y el mundo da para quitar
y quita para dar,"
(pág. 23)

Es cierto, el poeta cuando nada, cuando escribe, transita por la superficie transparente de las aguas sabiendo que en cualquier momento puede tocar fondo o ahogarse, y que su equilibrio depende de que siga hacia adelante, sin detenerse, reinventándose. Sin embargo, ese no detenerse no es continuar por lo previsible, sino abrir su propia senda en el océano, incluso asumiendo que se puede equivocar:

"Un poema que no sale es una bendición (...)
pag. 43


Así, la escritura va formando las líneas que unen al poeta al mundo, al cordón umbilical que le mantiene a flote, y entonces puede extraer de su transitar la experiencia de la realidad que le permita vaticinar:

"Como el mundo, la poesía será cada día más pobre."
(pág. 42)

Que nos interpela a nosotros como lectores pero, sobre todo, al conjunto de la sociedad, a propósito del actual desmoronamiento de los valores que, tal vez, podían haber hecho habitable nuestro mundo. Al fin, "El nadador" no es un libro que se quede en la superficie, sino que ahonda sin complejos en la palabra como armazón de incertidumbres sobre el devenir, sobre la vida.