Desvelar: Descubrir, poner de manifiesto // Quitar, impedir el sueño, no dejar dormir // Dicho de una persona: Poner gran cuidado y atención en lo que tiene a su cargo o desea hacer o conseguir. (Según RAE)

Un trayecto poético y visual de Agustín Calvo Galán

Las imágenes y videos y todos los textos: autoría de A.C.G. puedes usarlos, siempre y cuando menciones la procedencia y autoría. Gracias.

sábado, 15 de junio de 2019

"Queda tu sombra" de Enrique Villagrasa

El último libro de Enrique Villagrasa, Queda tu sombra (Huerga & Fierro, 2019), es una declaración de amor a la palabra escrita, es decir, a la poesía. Desde el primer verso, en el que se citan el poeta y el lector, Villagrasa nos va llevando hacia la razón para la creatividad: la comunicación entre seres humanos:

Poeta y lector: esta es la esencia del quehacer demiurgo,
La relación con el otro: contigo que estás leyendo.
(pág. 9)

El libro combina poemas extensos con sonetos, en una conjunción ideal entre el clasicismo y la modernidad, siempre buscando la mejor manera de expresar y reflexionar sobre la vida. Porque amar la poesía no es otra cosa que amar la vida:

Todo en mi lo desea y quiero desnuda contemplarte.
Una vez más: !Poesía! !Poesía! !Poesía!
(pág. 39)

Felizmente, el oficio de poeta es para Villagrasa la búsqueda de esa palabra exacta, bien dicha o escrita, que ocupa su lugar exacto, respetando su significando, dignificándola, -no traicionándola, como ocurre tantas veces en nuestro azaroso tiempo de farsantes o de personas ágrafas pero que se llaman a sí mismas poetas-, para conseguir exponer las contradicciones de la existencia con hondura, precisión y belleza. Poesía de verdad.

lunes, 3 de junio de 2019

Poema de "Y habré vivido"


Y ahora recuerdo tan poco, tan solo esto que escribo.
De entre la montaña de páginas garabateadas extraigo un fajo atado por un cordel astral, platino. Tenía yo dieciocho años, tenía tan solo todo lo que iba a escribir, dieciocho años y no tenía nada más por delante:
Dibujar el plano de una casa
y no querer ser arquitecto.
Dibujar unas ventanas enormes en un folio
sin paredes, un trampantojo
como todas aquellas veleidades:

Dibujar un cuerpo y vaciarlo con las letras,
elementales
versos.



(Agustín Calvo Galán, 
Y habré vivido, La Garúa, 2018)

miércoles, 29 de mayo de 2019

Revista Alga, nº80


SUMARIO
  Editorial

  Poesía
Niní Bernardello .............................. 05  
Juan Pablo Roa .............................. 07  
Alejandro Duque Amusco .............................. 09  
Josep A. Vidal .............................. 13  
Carmen Plaza .............................. 15  
Ignacio Gamen .............................. 16  
Inma Salinas .............................. 18  
José Luis Ruiz .............................. 19  
Lucía León .............................. 23  
Jorge Stoysich .............................. 27  
Moisés Stankowich .............................. 29  
Fina Tizón .............................. 31  
Gerardo Guaza .............................. 33  
Pere Ramon Aguiló .............................. 35  
Goya Gutiérrez .............................. 37  
Xavier Carreras .............................. 39  
Guillermo Argar .............................. 40  
Marian Quintillá .............................. 43  
Lourdes Carreras .............................. 45  
José María Banús .............................. 49  
Juhan Liiv .............................. 51  
  Poesía - Colaboración Especial
Idea Vilariño .............................. 52  
  Poemas visuales
Agustín Calvo Galán .............................. 25  
Elisabeth Aranda .............................. 41  
  Entrevista
Entrevista al poeta Alejandro Duque Amusco
por Ana Recio Mir .............................. 55  
  Páginas centrales. Taller de literatura
Antología de poemas de Selva Casal.
Selección e introducción: Concha García
  Ilustraciones
Paloma Rodríguez ............... 4, 10, 20, 30, 36, 48, 58  
Enric Velo ............... 2, 22, 47, 62, centrales 22 

lunes, 20 de mayo de 2019

"Horizonte inerte" de Paola Laskaris





















Se presentó el pasado 17 de mayo en el Ateneu de Barcelona.





De Horizonte inerte, Paola Laskaris
(Traduccció: Agustín Calvo Galán)

FOGUERA

Infantesa.
Sorpresa i meravella.
Tot més vívid i real.
Transparent.

Avui. Mirall tèrbol.
El perfil estancat
d'una alba interrompuda
color llet aigualida.
El fracàs de la llum contra el somni.

De nena saltava fogueres
en la nit de Sant Joan.

Ara veig les meves cendres
al fons d'aquells dies


martes, 14 de mayo de 2019

"Los falsos días" de Jesús Cárdenas

El último libro en la ya larga trayectoria poética del sevillano Jesús Cárdenas, Los falsos días (Editorial Alhulia, 2019), nos desvela una poesía madura y, sobre todo, pensada. En estos tiempos en los que las editoriales más importante del país publican a los peores poetas: la poesía más adolescente, fútil y mediática, conviene más que nunca leer lo que se publica en las pequeñas editoriales, verdaderas sustentadoras de la poesía entendida como un arte, o como una parte de la literatura y del pensamiento.
Así, Jesús Cárdenas es un poeta de raza, que hace vida de poesía y poesía de vida, reflexiona, arriesga y trabaja el idioma:

No te engañes: vivimos sobre alambres,
entre el signo del caos y la canción.
(pág. 21)

Estos falsos días son, en realidad, una manera de cruzar la realidad, haciendo de la palabra una luz en medio de las zozobras, las más intensas del amor o las más cotidianas del azar, pero también una duda sobre su propia capacidad para entender el mundo. Sin embargo, frente a las dudas y sombras, de los poemas de este libro surge una poderosa creatividad que hace del lenguaje toda una realidad posible.

No hay otro jardín posible que esta noche.
(pág. 77)  

lunes, 13 de mayo de 2019

Diario de poemas, 20 de septiembre

Como noche cerrada:
el viaje, de nuevo, hacia el centro

se hace en medio de un señuelo
convertido en insomnio:

dar una voltereta
equidistante
hasta llegar al destino.

(Diario de poemas, inédito)

jueves, 9 de mayo de 2019

Diario de poemas, 19 de septiembre

Seguir el camino ya trazado,
seguir y callar,
como si no hubiera ninguna otra
certeza o acuerdo.

Seguir, vivir, volver.

(Diario de poemas, inédito)

lunes, 6 de mayo de 2019

Diario de poemas, 18 de septiembre

Volar por encima
de medio planeta,
atravesar China, India
y Arabia,

hasta llegar al Mediterráneo
sin ver
absolutamente nada.

(Diario de poemas, inédito)

lunes, 29 de abril de 2019

Antología: La escritura plural


33 poetas entre la dispersión y la continuidad de una cultura. Ars Poética (2019)

Muchas gracias a Fungencio Martínez.

jueves, 25 de abril de 2019

Diario de poemas, 17 de septiembre

El sol vuelve
por entre los rascacielos de Ginza
a iluminar todo Japón.

Son días arrancados
al sueño
del otro lado del mundo.


(Diario de poemas, inédito)

martes, 16 de abril de 2019

Diario de poemas, 16 de septiembre

Llegó la lluvia rotunda

y en Akihabara un mar de colores
se despliega sobre las masas de jóvenes
en los pasos de cebra.

Después, en el Parque Ueno,
muy poca gente se refugia
en el Museo Nacional
como nosotros.

(Diario de poemas, inédito)

jueves, 11 de abril de 2019

Diario de poemas, 15 de septiembre

Volver a las multitudes
inhumanas, como riadas
que todo lo arrastran
y destruyen.

En Tokio el monstruo multiforme
avanza con  mil ojos
para destruir la idea
de que los japoneses son gente
con buenas maneras.

(Diario de poemas, inédito)

lunes, 8 de abril de 2019

Foto de la presentación en Valencia



Muchas gracias a todos los amigos que nos acompañaron en la Llibrería Ramón Llull de Valencia, el pasado sábado, a Marta Fuembuena y a mí en la presentación de los libros "Nosotros, Isla" y "Y habré vivido" (La Garúa Poesía). Muchas gracias especialmente a Juan Luis Bedins por sus estupendas palabras. Muchas gracias a Laura, Lola y Teresa por su compañía.


viernes, 5 de abril de 2019

1939. “El vel de maia” de Marià Manent

Cada vez que oigo aquello de "cautivo y desarmado el ejército rojo" me acuerdo de "El vel de maia" de Marià Manent, sobre el que hace diez años escribí el siguiente artículo:


Ahora que, cautivo y desarmado el ejército rojo, conmemoramos el fin de la Guerra Civil española, me parece un buen momento para conmemorar un libro del poeta, prosista, traductor y crítico catalán Marià Manent (Barcelona 1898-1988); se trata de “El vel de maia”, publicado en 1975, tras haber ganado el premio Josep Pla en 1974. Nos encontramos ante de un dietario que comienza el 19 de enero de 1937 y acaba el 15 de febrero de 1939: dos años de Historia en mayúsculas y de un sinfín de historias en minúsculas. Se tradujo al castellano en 1984 (“El velo de maya”, ed. Trieste), desgraciadamente, me temo que en una edición muy difícil de encontrar (aunque tampoco las ediciones en catalán son fáciles de encontrar actualmente).
 Manent obtuvo su mayor reconocimiento como traductor (vertió al catalán y/o al catellano a Keats, Shelley, Dylan Thomas, William Blake, Coleridge, Pasternak, etc. así como versionó también a algunos autores chinos y japonenses como Wang Wei)  y como poeta, pero es en su labor memorialista donde descubrimos al hombre de letras en su conjunto: al intelectual de su tiempo, al traductor en contacto con las literaturas y las realidad de otros países, al poeta en relación con sus contemporáneos y, por qué no, también al padre de familia. Se definió a sí mismo como poeta urbano y pequeño burgués (prólogo de “El vel de maia”), y fue retratando en el conjunto de sus dietarios, pero especialmente en “El vel de maia”, su labor de compromiso con la literatura y su alejamiento de los extremismos, presentes en ambos bandos enfrentados, e insistiendo en la percepción de que la guerra había borrado los matices de la realidad político-social de nuestro país.
En 1937, ante la imposibilidad de vivir con normalidad en una Barcelona con continuos bombardeos nocturnos de la aviación fascista, Manent y su familia se trasladan a una masía en las faldas del Montseny. “El vel de maia” es la narración de tales vivencias: dejaban atrás la inmediatez de la guerra y una ciudad desesperada y a oscuras, mientras llegaban a un territorio de paz donde el tiempo transcurría con gran sosiego; esta contraposición, constante en todo el libro, de elementos (tal y como Manent mismo nos advierte en el prólogo) podría producir en el lector una cierta perplejidad; sin embargo, lejos de los miedos del autor, le proporciona un atractivo excepcional; de igual manera, la verdad implícita, la transparencia del idioma en el que está escrito, la frescura y proximidad tanto a los acontecimientos que relata como a la vivencia de los mismos, hacen de “El vel de maia” un documento literario de primer orden, emparentado estilísticamente con la mejor prosa memorialista de Josep Pla, pero también un documento histórico que nos permite tener una visión de primera mano de lo que estaba sucediendo y de cómo la población civil lo vivía.
Ahora que tanto se habla de memoria histórica, empeñándonos en juntar ambas palabras: memoria e Historia, no estaría demás volver a las vivencias de quienes sintieron en sus carnes aquellos tiempos de la Guerra Civil y los describieron en sus diarios o en sus memorias; seguramente en ellos encontraremos unas verdades diferentes a las que aparecen en gran parte de los manuales de Historia; por       que el dolor, la angustia, el miedo, la frustración, la esperanza, el llanto, es decir: todo lo que implica vivir una situación de revolución y guerra a nivel individual o personal, no suelen asomarse por los libros de Historia, sino que más bien están en prosas como los diarios de Marià Manent. Obviamente, no podemos olvidar que pueblo, país, bando, contienda, nación, alzamiento o sociedad son conceptos abstractos e inconcretos, interpretables a gusto del historiador de turno; mientras que el individuo es un ser tangible y, por tanto, la expresión individual es siempre directa: el lector puede inserirla, interpretarla o juzgarla en su contexto sin mediar historiador alguno.
En “El vel de maia”, en contraposición a las descripciones bellas y bucólicas de la vida rural que realiza Manent, resultan sobrecogedoras las noticias que llegan de los bombardeos en Barcelona o del avance frente de guerra, y especialmente su descripción de cómo va oyen el ruido de la guerra, el fragor de los enfrentamientos y el estruendo de las bombas, aproximándose, inexorablemente, hacia su reducto de paz. Es entonces, hacia el final del libro, mientras la guerra había comenzado a devorar hasta la tranquilidad de su vida en el campo, cuando el velo de maya de la cosmogonía hindú, –y que da nombre al dietario se rasga y el autor comprueba, junto a su familia, que la realidad bajo la que vivían en el Montseny era una forma de protección temporal, un espejismo de tranquilidad, y que la guerra iba a llegar también hasta su refugio. Primero oyen los bombardeos, a lo lejos, en ciudades próximas como Granollers, poco después comienzan a pasar milicianos fugitivos frente a su masía, después los restos del ejército republicano en huida hacia la frontera francesa y, tras ellos, el ejercito franquista.
Por tanto, frente a la amargura de la guerra o en yuxtaposición a la misma (en palabras del propio Manent, escritas en su dietario el 24 de agosto de 1937, “angustia e idilio inextricablemente enlazados”), el libro nos deja también gratas estampas de la vida en el campo en un territorio muy definido, con una toponimia cercana y una sería de personajes que, en su geografía rural, Manent consigue retratar en la calma de su entorno labriego, y siempre desde la admiración por la sencillez y la conversación de palabras exactas. Por otro lado, está muy presente la labor como traductor que llevaba a cabo durante aquellos años, así como sus conversaciones con algunas de las personalidades literarias catalanas del momento como Vinyoli, Riba, etc.
El final, la vuelta de la familia a una ciudad derrotada pero de nuevo iluminada por las noches, les deja un sabor agridulce de dolor, alivio e incerteza. Alivio por el fin de la guerra y la esperanza de un tiempo de calma; dolor por todo lo perdido, especialmente por los muertos y por los exiliados; e incertidumbre ante los vencedores y ante cómo administrarán la victoria.

Agustín Calvo Galán, 2009-2019

jueves, 28 de marzo de 2019

Diario de poemas, 14 de septiembre

De nuevo rumbo a Tokio.

Los últimos días el viaje
dando vueltas
por el centro
en la linea Yamanote.

Más allá hay monstruos.

(Diario de poema, inédito)

jueves, 21 de marzo de 2019

Diario de poemas, 13 de septiembre

Gran Buda en Nara,
gran impresión.

Camino de turistas
hacia el parque.

Todos llevan prisa,
todos llegan tarde
hasta la cima.

Nosotros nos volvemos
en el siguiente tren.

(Diario de poema, inédito)

lunes, 18 de marzo de 2019

Diario de poemas, 12 de septiembre

En el tren
hacia el bosque de bambú,

mañana de lluvia, día
gris, Kioto
entristece
y quiere dormir.

(Diario de poemas, inédito)

miércoles, 6 de marzo de 2019

Diario de poemas, 11 de septiembre

Como Roma, Kioto
es la ciudad de los mil templos.

Los comercios, como los del barrio
chino de Malaca,

artesanos de la madera,
restaurantes ínfimos,

las japonesas se visten
de japonesas.

Kioto es, efectivamente,
la cara opuesta a Tokio.

(Diario de poemas, inédito)

lunes, 4 de marzo de 2019

Diario de poemas, 10 de septiembre

Rumbo a Kioto, a la velocidad
del Shinkanzen, a un lado
la costa, al otro el monte Fuji,

el camino que el emperador
hizo al revés.

(Diario de poemas, inédito)

viernes, 22 de febrero de 2019

Lectura en El Viejo Piano (L'Hospitalet de Ll.)

Jueves, 28 de febrero de 2019 de 19:45

Carrer Major, 79, 08901 L'Hospitalet De Llobregat, 

David Yeste y Agustín Calvo Galán presentarán sus últimos libros: "La perifería del gesto" y "Y habré vivido", ambos de la editorial La Garúa.

jueves, 21 de febrero de 2019

Diario de poemas, 9 de septiembre

Vemos al hombre del gato
en Shibuya
en medio del gentío que pasa,

un enajenado con un gato en un bolso:
deja el gato entre los pies
de la estatua del perro Hachiko.

Los turistas fotografían el evento.

El hombre lo observa todo desde atrás
y sonríe.

El gato se exhibe tranquilo,
está más acostumbrado que nosotros
a las multitudes de Tokio.

(Diario de poemas, inédito)

lunes, 18 de febrero de 2019

Diario de poemas, 8 de septiembre

La ciudad es incontenible,

todo lo ordena,
todo lo amansa,
todo lo pisotea.

Se busca civilización
donde ya solo queda
tecnología.


(Diario de poemas, inédito)

miércoles, 13 de febrero de 2019

Diario de poemas, 7 de septiembre

Últimas horas sobre las nubes
tras atravesar medio mundo
o el mundo entero.

Cae el dulce velo de la  noche
sobre el Extremo Oriente
y solo nos quedan ganas para dormir
y soñar.


(Diario de poemas, inédito)

martes, 5 de febrero de 2019

Diario de poemas, 6 de septiembre

Ha llegado el día
de partir.

Estos poemas serán un dietario

para comenzar un viaje
aún más,

para continuar un viaje
aún más.


(Diario de poemas, inédito)

lunes, 4 de febrero de 2019

Diario de poemas, 5 de septiembre

En Tokio hemos imaginado
la solución.

Mañana comienza el viaje
y no habrá despedidas.

(Diario de poemas, inédito)

lunes, 28 de enero de 2019

Diario de poemas, 4 de septiembre

En época de tifones
siempre es mejor quedarse en casa.

Y, sin embargo,
y, a pesar de todo,
y, contra toda circunstancia,

nos ha tocado de nuevo,
como el Katrina
en Nueva Orleans, ahora
el Jebi en Osaka.

(Diario de poemas, inédito)

jueves, 24 de enero de 2019

Diario de poemas, 3 de septiembre

Llega a su fin
y vuelve a comenzar.

Cada día es cada noche,
vivas o mueras,

siempre hay un instante
de conformismo.

(Diario de poemas, inédito)

miércoles, 16 de enero de 2019

Diario de poemas, 2 de septiembre

El mediodía se escarcha
como una naranja
y acumula en su somnolencia
todo lo que bajo el cielo
se esconde.

Nada sobresale,
ni la acacia
ni el silencio.


(Diario de poemas, inéditos)

martes, 15 de enero de 2019

Diario de poemas, 1 de septiembre

Sábado frágil, receloso
de todo el porvenir,
tomado por el viento
que sacude los sauces
y después abre las puertas
y después abre el significado
de la tarde
sin transición alguna
hacia la noche.

(Diario de poemas, inédito)

miércoles, 9 de enero de 2019

Diario de poemas, 31 de agosto

Se tamiza la luz,
se apaga el cielo como
si no hubiera un punto
de luz, un sol
desde el que todo se ve
o se ciega,
desde el que todo se cierra
o es arrastrado
hacia él mismo.

Se tamiza el silencio
del día, la mañana
oscura, el mediodía
lluvioso, la tarde que
no existe.

lunes, 7 de enero de 2019

Diario de poemas, 30 de agosto

Llega y se queda,
causa un estropicio inconcebible.

Se recrea y amenaza,
nada le satisface más
que nuestro miedo.

Pero yo sé que nada es para siempre
y por eso me imagino,
quiero y deseo,
que se vaya por donde ha llegado.

(Diario de poemas, inédito)

miércoles, 2 de enero de 2019

Sobre "Y habré vivido"

Para comenzar el año, unas palabras del prólogo de Eduardo Moga para "Y habré vivido" (La Garúa, 2018)


Pero este viaje –de la vida y la literatura–, angustiado e ineluctable, es también un viaje físico y un viaje cultural. Quien escribe advierte el arco de la existencia, desde unos inicios difusos hasta este ahora preñado del temblor palingenésico de la creación, pero también de tenebrosos augurios, y hace recuento de las dovelas que lo componen. Y habré vivido desgrana un itinerario personal y un recorrido por la historia del arte y del pensamiento, que, sumados, configuran un azacaneado diorama de la cultura europea del siglo XX y un llanto por el ideal de esa Europa hoy indecisa, resquebrajada, a la par que una reivindicación de la realidad histórica del continente, hecha de mestizaje y exploración, de dolor y descubrimiento.  
(Eduardo Moga)

martes, 1 de enero de 2019

Diario de poemas: 29 de agosto

La carne del color
de las cerezas,

la carne expuesta
y vegetal,

la carne exhausta,
crecida, elocuente

de los escaparates en rebajas.


(Diario de poemas, inédito)