Desvelar: Descubrir, poner de manifiesto // Quitar, impedir el sueño, no dejar dormir // Dicho de una persona: Poner gran cuidado y atención en lo que tiene a su cargo o desea hacer o conseguir. (Según RAE)

Un trayecto poético y visual de Agustín Calvo Galán

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viernes, 9 de diciembre de 2016

"Treinta y seis mujeres" de Gema Palacios

Treinta y seis mujeres
Gema Palacios
El sastre de Apollinaire, Madrid, 2016
74 págs.

La editorial madrileña El sastre de Apollinaire sigue, felizmente, publicando novedades poéticas, y no me refiero solo a la aparición de nuevos libros para llenar algunas estanterías, sino más bien a la excelente selección que realiza y, por tanto, a la renovación en la que está implica en el panorama poético español. Es el caso del último libro de su colección de poesía, Treinta y seis mujeres, de la joven poeta zaragozana, establecida en Madrid, Gema Palacios, quien nos presenta una poesía sugerente, llena de puñetazos de terciopelo, gracias a los que la autora consigue reafirmar su identidad personal ante el lector.
Las referencias de la autora están claras y ella misma nos las desvela en el transcurso del propio libro: Tsviétaieva, Luisa Castro, Virginia Woolf, Olga Novo, Julieta Valero, Pizarnik, etc. pero también Rilke, Bolaño, Borges o Luis Rosales, en una mezcla de época y estilos muy diferentes, pero que nos marcan siempre un recorrido y una visión personal, alejada de las modas y de algunos modos actuales.
Y, por encima de todo, la identidad de la persona que escribe, o que se describe, será a la vez la esencia de la creación:

Enamorarse es esto:
Llevar a cabo nuestra propia creación.
(pag. 50)

Por otro lado, su creación, su autocreación, es la primera persona de su independencia como mujer, casi podríamos decir su obligación como ser humano, que implica no tener dueño, ni mordaza, sino su libertad personal como único instinto ante el mundo. Y así acaba con un rotundo:

Yo no tengo autor.
(pag. 74)

Al fin, la identificación entre la autora y su obra se completa con esa asunción de la libertad personal; libertad que es responsabilidad ante sí misma, y que también implica su propia soledad como creadora.
Treinta y seis mujeres es un libro colmado de una poesía poderosa, nada alambicada, que va ocupando las páginas como lugares en los que la poeta se puede reinventar a cada verso, con el convencimiento de quien se sabe sola, aunque no precise nada más, pues teniéndose sí misma, en este mundo de mil contradicciones y referencias, es como podrá conseguir ser más ella misma.

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