Anteriormente, este era un un trayecto poético y visual de Agustín Calvo Galán. Ahora pasa a ser un medio de propaganda del europeísmo y de la Unión Europea. Las imágenes y videos y todos los textos: autoría de A.C.G. puedes usarlos, siempre y cuando menciones la procedencia y autoría. Gracias.
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sábado, 21 de diciembre de 2024

"Hable la luz" de José Luis Zerón Huguet

 

Recuerdo aquellos versos de una canción de "El último de la fila" que decían:

Que hable el mundo y calle el hombre
Calle el hombre y vuélvase a callar.

No, no es que el oriolano José Luis Zerón Huguet me devuelva a las melodías o a la nostalgia de los años 90 con su último libro: "Hable la luz" (Olé libros, 2024); más bien plantea algo más profundo, un tema fundamental en literatura: ¿merece la pena escribir? o mejor aún: ¿para qué escribimos? Es decir, sobre la naturaleza misma del arte de crear con el lenguaje (escrito). La respuesta, por supuesto, no la pueda dar el autor, ni Zerón Huguet ni ningún otro. El que se atreve a dar una contestación a estas preguntas no es un osado, sino más bien un blasfemo. La naturaleza misma de la creación es inexplicable, como lo es Dios para los creyentes.

En el libro, tras un "Introito" de inspiración rilkeana, nuestro autor se adentra en la búsqueda incansable como posible significado creativo, así dice:

La más pequeña luz / puede hacer que olvidemos la ceniza. 

(pág. 18)

o

Lo vivos seguirá creciendo / allí donde crece la muerte.

(pág. 35)

Sabiamente, se desvela así la sinrazón de nuestro ser, pero también la única verdad que podremos atisbar: la inmanencia del paso del tiempo (constructor y destructor de todo) en nuestra existencia.

No hay certeza, y solo rabia entre el brillo mortal / de las estrellas que gritan nuestro desamparo.

(pág. 37)

o 

Nada esperes aceptándolo todo.

(pág. 39)


Y el último verso del libro:

(...) en la herida que nunca cicatriza.

(pág. 97)


Porque, al fin, vivir es asumir la herida del ser, la que nunca cicatriza, y escribir puede ser una buena manera de asumir la distancia y la ignorancia, abordar las contradicciones de nuestro devenir con entereza y también plantear las más hondas preguntas con sensibilidad e inteligencia.  José Luis Zerón Huguet lo consigue, deja que hable la luz en este libro: un pequeño rayo de belleza formal en medio de las tinieblas que nos acechan.

sábado, 16 de mayo de 2020

"Espacio transitorio" de José Luis Zerón Huguet

Extenso libro de poemas, denso y acumulativo, así es la última obra que el oriolano Zerón Huguet ha dado a la imprenta hasta la fecha. "Espacio transitorio" (Huega y Fierro, 2018) es muchas más cosas: un recorrido por ámbitos oscuros y hasta aterradores de la existencia:

Lo que veo no se puede cantar.
La memoria envejece y oprime.
(pág. 61)

"La muerta no hace más que exhibirse
y no la miras
(...)
Pág. 57)

Pero ese caminar observando, esa senda de la dificultad se transforma en razón de nuestras vidas cuando le da sentido:

"El sendero pedregoso conduce
a casa
(...)
Pág. 75

El pasado oscuro, los periodos tristes son, al fin, el asidero amargo que nos sostiene y hacen fuertes. Y ahí la poesía, en manos de Zerón Huguet, nos devuelve a la belleza interior, a la sobriedad bien dicha, a la ensoñación sustancial que nos despierta del mundo de las apariencias y nos transporta a la asunción de la verdad:

(,,,)
y que dulce asombro para quien aprende a respirar
en la inmensidad de la apariencia.
(pág. 86)

"Espacio transitorio" es, por encima de todo, hondo dolor y buena poesía.

sábado, 13 de agosto de 2016

"De exilios y moradas" de José Luis Zerón Huguet

Tras un largo trayecto, hecho de vivencias y palabras, el poeta se encuentra ante el hoy como encrucijada, siempre nueva y vieja a la vez, de ser en lo que se escribe o ser simplemente, y decide seguir escribiendo, aunque escribir sea disolverse más que ser en lo escrito. "De exilios y moradas" (Polibea, 2016), el último libro del oriolano José Luis Zerón Huguet, es ese instante en que el poeta se asume en sus éxitos, pero especialmente en sus fracasos, y de lo agridulce surge una escritura que le continúa y capta la existencia de una manera luminosa:

"Hoy existo en todo lo que existe
y muero en todo lo que muere.
(...)
Camino hacia el Todo
para no ser nada."
(págs. 72 y 73)

Pero desde la paradoja cotidiana de que el cobijo que nos ofrecen las palabras es a la vez una condena de incertidumbres, pues la mirada clara y distante sobre el mundo y la serena reflexión poética nos acaba convirtiendo en extranjeros de nosotros mismos. José Luis celebra en este libro esa inquietud, y sus lectores se lo agradecemos.

domingo, 4 de marzo de 2012

"Las llamas de los suburbios" de José Luis Zerón

La poesía puede ser y debe ser una forma de conocimiento. José Luis Zerón, poeta oriolano, escribe con lucidez y mira el mundo en busca de lo real y sus fronteras. Descubrir las líneas o los límites de toda apariencia es una forma de traspasarla, de convertir los muros en puertas. En "Las llamas de los suburbios" nos presenta un conjunto de poemas en esa búsqueda: en la frontera entre la ciudad y el campo, y en el espejismo de su definición como choque de contrarios. El suburbio, el avance de lo urbanizado y la destrucción del entorno natural, se convierten en metáforas de nuestro propio devenir como seres desarraigados. Es así como la naturaleza surge como el gran subconsciente ancestral humano; y su proceso de destrucción debería ser inaceptable desde nuestra conciencia -o concienciación-. Y el poeta afirma: "No es real lo que vemos sino lo que soñamos despiertos; (...)". La muerte o el sueño, al fin, nos devuelve, de golpe, al lecho natural que somos, como cualquier otro ser del universo, en la continua transformación de la materia. Muchas son las preguntas que nos podemos plantear, bien lo dice José Luis, y muy pocos a ninguna las respuestas sin mística; el resto es camino y poesía. Sólo en el trayecto vamos conquistando pedazos de un idioma que nos permitirá ir administrando nuestros anhelos y nuestra ignorancia.